El Monstruo de la Laguna Verde Ecologista de México Cuento Seleccionado en Penumbria 39

—Y por eso, es que no debemos flaquear en la misión que la naturaleza nos entregó, la misión que sostengo en mis manos junto a mis colegas: un México mejor, más limpio, más justo para todos.

 

El aplauso no se hizo esperar. Gillman, o como lo llamaban en CDMX, “Gil” sonreía tanto como sus escamosos labios reventados lo permitían. A falta de maquinaria más sofisticada, un atomizador automático rociaba agua sobre su rostro cada 20 segundos, y sus dedos palmeados saludaban al foro con entusiasmo.

—No tenemos mucho tiempo, pero venga la primera pregunta. ¿Señorita…

—Micha, Adela. Gil, tú has repetido hasta el cansancio la situación de Xochimilco y pretendes reformular el programa de Hoy No Circula. Dejando fuera la cuestión de los recursos y suponiendo que las cámaras de diputados y senadores apoyen tu plan… ¿qué no vienes tú de un lugar llamado –Adela miró por un momento su libreta de notas— “Black Lagoon”, o sea, Laguna Negra, lugar del que tú eras el único habitante? ¿Por qué “negra” y no “verde” o “azul”? ¿Qué dice eso de tu huella de carbono?

Un mar de quejas reventó. La sonrisa nerviosa pero persistente de Gil buscaba el silencio del público.

—Un gusto, Adela. Mira, el nombre de Laguna Negra estaba mucho antes de que yo llegara ahí, y se quedó mucho después de irme. No creo que un capricho como el nombre de una colonia o municipio tengan relevancia en mi campaña, la gente puede ponerle el nombre que quiera, porque antes que nada, yo defiendo la libertad de la gente para crear el mejor ambiente para subsistir.

Aplausos.

—Pero aquí dice, y cito “La historia de la vida está escrita en la tierra, donde, 15 millones de años después, en el punto más alto del Amazonas, el hombre aún intenta leerla”. Esta cita tomada directamente del documental sobre tu vida “El Monstruo de la Laguna Negra” infiere que existes desde antes que el ser humano, e inclusive, que tienes más de 15 millones de años de exis-

—Tus fuentes no infieren nada sólido. Estás tomando tiempo valioso de otras preguntas, Adela, y te agradecería que no usaras el término “monstruo” conmigo. ¿Siguiente?

—Yo, Don Gil. Revista Índigo. ¿Cómo puede afectar el desvío de presupuesto del SEDESOL al SEMARNAT que está escrito en su carta propositiva? A pesar de que no lo ha mencionado en campaña ni una sola vez, es un punto importante.

La creatura puso su mano verde sobre el micrófono. Giró su cabeza para recibir indicaciones, y tras de él, un hombre alto y musculoso, con tuercas en el cuello y muchas cicatrices le susurró al oído.

—No es un desvío, estimado. Es una fusión en la que SEMARNAT absorbería las funciones de SEDESOL. Necesitamos más enfoque en la industria marítima y proteger las áreas naturales. Es común que algunas personas sin conciencia ecológica, como tú, intenten impedir la mejora de condiciones medioambientales.

—Pero cómo funcionaría una fusión ent-

—¡Última pregunta, por favor! A ver…

El atomizador salpicaba agua sobre el rostro arrugado y contrito de Gil. Una mujer pálida gritaba con fuerza, el candidato no tuvo más opción que darle la palabra. Agitada, lanzó su pregunta.

—Señor, Gil. Gran admiradora de su trayectoria, desde su corta carrera como atracción de zoológico hasta su transformación en asesino que respira aire.

Algunos suspiros de asombro y susto se oyeron. Muchos tomaron nota. Gil sacudía su cabeza pegajosa –señorita, eso no—

—Mi pregunta es, si habrá espacio en su gobierno para gente como yo.

La chica tomó a Adela, sentada a su lado, por la nuca.

—Hambrienta.

Lanzó un mordisco al cuello de la reportera, que salpicó sangre como una manguera. Gritos de horror llenaron el auditorio, y Gil fue llevado tras bambalinas con velocidad por sus guardaespaldas, mientras la mujer pálida gritaba “¡siempre serás un monstruo, Gillman!”.

Ya en el auto, el hombre verde sobaba su rostro con toallas húmedas, y le lanzaba miradas a su asesor de imagen.

—Esto pasa, Gil. Drácula anda bajo de votos, por supuesto que te iba a jugar sucio, se la podemos voltear de agua.

—Ese no es el punto, Franky. ¿Qué pedo con esas preguntas? Dijiste que aquí nadie hacía su tarea, “cero investigación de antecedentes”, ¿no?

—Pues ¿qué te puedo decir, Gil? Los tiempos cambian. Este no es el México de hace décadas. La gente ya no le tiene miedo a los monstruos.

La creatura le lanzó una mirada profunda y negra.

—Perdón, a las “creaturas”. Mira, tú no te apures, yo sé manejar masas de gente enfurecida.

 

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