Brasil, siglo III d.C.

Por Pablo Mastretta

Se tenía que romper mi lanza. Y ahora aquí estoy amarrado en medio de la selva, con un montón de tupíes a mi alrededor gritando y celebrando su más reciente conquista. Cuando se rompió mi lanza terminó su indiscutible conquista sobre mi villa.

Tomaron lo que teníamos de cultivos y los pescados que habíamos conseguido esa misma mañana. Lo extraño es que sólo tomaron tres prisioneros: a Piata, a Tabare y a mí. Celebrando nos amarraron y nos llevaron con ellos. Alrededor de nosotros, hombres completamente pintados de la piel con colores rojos, verdes y cafés. En sus cabezas tenían largos penachos y lanzas de madera en sus manos. ¡Tenemos comida! se decían unos a los otros.

Después de caminar unas horas, nos llevaron a los tres a un grupo de chozas rodeadas de verdes árboles y plantas coloridas. En medio de todas las chozas había una enorme fogata.

Los guerreros hicieron un círculo alrededor del gran fuego. Tabare y yo nos quedamos en las orillas, resguardados por un par de guardias con lanzas. Piata fue llevado al centro. Uno de los guerreros se acercó a Piata y le dijo Tú, el hombre más fuerte de tu tribu. Ten el valor y muere como un guerrero. Piata en ese momento volteó al frente y dijo Haz lo que tengas que hacer, no te daré el gusto de verme sufrir. Al terminar su frase una lanza le atravesó el pecho y cayó muerto sin decir una sola palabra de queja. Los guerreros tupíes entonces lo cortaron en varios pedazos violentamente… y lo empezaron a asar.

Ante mi cara de horror de ver cómo hacían cuadritos de Piata, Tabare me volteó a ver y dijo. ¿No lo sabías?, Estos específicos tupíes son caníbales, y nosotros somos el plato principal. Había escuchado que algunas tribus eran caníbales, pero nunca las había visto.¿Pero por qué nosotros?, le pregunté a Tabare. Él me respondió Los Tupí sólo comen a los hombres que los hagan mejores. Piata era el más fuerte de la tribu. Yo soy el mejor corredor y túYo soy el más alto—lo interrumpí. ¿En serio Tupíes? ¡Yo ni siquiera sé pelear! ¡Sólo soy alto! Maldita sea, yo no nací para ser guerrero. Descripción rápida de mi única batalla que he tenido: Llegó un Tupí armado, corrí con mi lanza y mi lanza se rompió intentando mi primer ataque.

Tabare, sácame de aquí y mañana yo pongo los pescados—Le dije en mi vano intento de librarme de mi destino. Escucha, si pudiera salir de aquí lo haría. Pero ya no hay vuelta atrás. Lo que tenemos que hacer es morir con honra, como los guerreros que somos. Puede que hayas tenido una sola batalla, pero encuentra honor en eso y en que te consideren alguien del cual necesiten tener parte. Aceptemos nuestro destino.

Los tupíes terminaron su entrada de Piata asado y pusieron algunos restos en una vasija de barro junto a mí. El siguiente en la fila fue Tabare. De igual manera que a Piata, le dijo Tú, el hombre más rápido de tu tribu. Ten el valor y muere como un guerrero. Tabaré apretó los puños y dijo Moriré con el honor de saber que no he flaqueado. Una lanza atravesó su abdomen y, aunque mostró signos de dolor, no se arrodilló ni gritó, muriendo así como un gran guerrero.

No sé qué es peor: que haya visto morir a Tabare, un gran amigo con el que viví una parte importante de mi vida, o que olía delicioso. Para olvidarme del plato de Tabare especiado que estaban preparando me dediqué a hablar con Piata en su nueva y cerámica forma. Le pregunté acerca de ser un guerrero y le platiqué que después de todo, creo que hay un gran honor en morir sin flaquear. Ambos fueron valientes y nunca temblaron cuando tuvieron que enfrentar la filosa punta de piedra de las lanzas. Le hablé de cómo los respeto y los respetaré por los sacrificios que hicieron por la tribu y que espero acompañarlos así de valiente en la muerte. Piata no me contestó. Digo, sé que está hecho pedacitos en una vasija de barro, pero aún así es algo grosero.

Terminaron de comer Tabare y me pusieron al centro del fuego. De nuevo se acercó el guerrero y dijo Tú, el hombre más alto de tu tribu. Ten el valor y muere como un guerrero. Tomé aire, miré al cielo y dije con el mayor valor que pude Antez dhe kritikrme hintenta zuperharme. Inmediatamente me dejaron libre.

 

 

 

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