Sueño H: Crema

Por Nazareth Moyeda

Tantos olores deliciosos, olía a pastel, olía a pan dulce, a mermelada, olía a chocolate, olía a merengue. ¿Eso es pastel de manzana? también tiene canela. Olía a galletas de mantequilla, a turrones, a buñuelos y a chocolate con menta. Los olores eran envolventes e hipnotizantes y con solo inhalar profundamente podías saborear el pan y la mantequilla en la boca.

El piso de madera relucía con las luces de colores que entraban por los grandes ventanales, los ventanales mas coloridos que Blanca jamás había visto, estaban adornados con diferentes figuras como bastones de dulces, panquecitos con betún y cerezas, frascos llenos con caramelos de colores, pasteles de cientos de sabores y todos los postres más deliciosos que puede uno encontrar en los grandes escaparates de las dulcerías y panaderías del centro.

Las mesas y mesas que llenaban ese gran salón lleno de olores mágicos rebosaban de dulces de todos los sabores y postres de todas partes del mundo.

Blanca no podía resistirse en tomar aunque fuera un pequeño macarrón, pero no sabía a quién le pertenecía ese dulce bufete. Miró a su alrededor y encontró una pequeña tarjeta  con un moño azul celeste sobre una de las mesas. Se acercó, tomó la tarjeta y leyó: Gracias.

– ¿Gracias?

Las paletas, los pastelillos, las galletas, las donas, los brownies, todo decía un pequeño gracias, ya fuera con un listón, con merengue, con caramelo, o incluso con miel y glaseado.

Era un bufete de agradecimiento, y todo era para Blanca.
Tomó el listón azul celeste de la tarjeta, se recogió el largo cabello lila y lo ató con el listón en un moño. Y justo cuando tomaba una rebanada de pastel de duraznos y se lo llevaba a los labios rosas, tocaron a la puerta del gran salón y un enorme eco resonó tres veces en las paredes y ventanales alrededor de Blanca.

– ¡Mami!

Al abrir los ojos, ahí estaba él, con un metro de alto y una mueca en la cara.

-Mami, hay que levantarse, quiero desayunar, quiero pancakes, con miel, con mermelada y con crema batida.

Blanca llevó su mirada al reloj, las 6:00am en punto.

-Son demasiados dulces, no te hace bien desayunar tanto azúcar, no prefier…

-¡QUIERO PANCAKES! ¡ Y CREMA BATIDA!

-¡Vaya! ¿ni siquiera un “por favor”?

-¡CREMA!

-¡Ay! ¡vaya, ya voy! Las 6 de la mañana, un poco de agradecimiento por todo lo que hago en esta casa no me caería nada mal.

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