Sueño D: Mal

Por Nazareth Moyeda

– Hay que tener cuidado; como dice papá, a las niñas se las llevan cuando salen solas y no se andan con cuidado. Mejor es ver a ambos lados antes de cruzar la calle, pueden pasar coches muy rápido y ¡pum! cuando menos te lo esperas ya estás en el suelo, puedes morir, sí. Mejor tener cuidado –

Annie caminaba por la calle, era su vecindario, la calle que conocía desde hacía ya todo un año. Sintió de pronto una mirada, venía de la casa de al lado. La casa estaba abandonada, se pueden ver los ladrillos y varillas salir por doquier, jamás se terminó de construir, y ahora era el lugar perfecto para que las criaturas malignas que acechaban a las familias del vecindario pudieran planear sus fechorías y al final del día se salieran con la suya. Miró hacia arriba, y en la ventana del segundo piso pudo divisar una figura, era el vampiro.

Era malo, se le notaba, “los vampiros son malos” como dice papá.

Sonreía, y a su lado tenía presa a la madre de Annie.

– ¡Mamá! –

La mamá de Annie estaba ahí, inmóvil, viendo a la nada como si no fuera más que un cascarón vacío. El vampiro seguía sonriendo, y con su mirada rojiza y malévola posó su mano derecha sobre el hombro de mamá.

El miedo de Annie despertó. -¿Por qué papá deja que esto pase? ¿Dónde está papá? ¡El vampiro tiene a mamá!

– ¡Papá! – Annie gritó y corrió a su casa tan rápido como pudo. El camino pareció ser más largo ahora que volvía y justo antes de llegar a casa, vio que en la puerta la esperaba una manada de lobos.

“Los lobos no son como Toby, Annie, no son perritos, y no son mascotas, con los lobos hay que tener cuidado” como dice papá.

– ¡Aaah! – salió corriendo tan rápido como podían sus pequeñas piernas, y los lobos corrieron tras ella. No quería mirar a atrás, solo escuchar los ladridos y gruñidos en su espalda era suficiente para saber que aún no los había perdido.

El escape la llevó hasta un callejón, dio media vuelta y vio a la manada caminar lentamente hacia ella.

Retrocedió, cerró los ojos y pensó que lo que seguía iba a doler mucho. Oyó un gruñido y abrió los ojos.

– ¿Y los lobos?… ¡mamá! –

Annie saltó de su cama y corrió al cuarto de mamá y papá, empujó la puerta entreabierta y de un brinquito subió a la cama.

– ¡Mamá! ¡El vampiro, si viene no vayas con él!

– ¡Annie! ¿Quieres matarme del susto? –

– Estabas en la casa abandonada y estaba el vampiro y había lobos… – su vocecita se quebró, los ojos se le llenaron de lágrimas y rompió a llorar.

– Ay, mi niña. Julio, despierta, Annie tuvo la pesadilla –

– Si, si, la pesadilla ¿cuál? –

– La del vampiro, y ahora hay lobos –

– Ah sí, los lobos no son mascotas como Toby, con los lobos hay que tener cuidado –

Escríbeme algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s