#48: La Reina de Hielo

Cientos de años en el futuro existirá una reina: con mano firme y corazón de hielo reinará sobre la tierra. Nadie habrá que se le compare, su poder radicará en la manera que siente, pues de sus emociones emanará la sobrecogedora energía que transformará páramos completos y pueblos enteros en tierras blancas y gélidas.

Habrá entonces, un campesino especializado en tallar hielo. La reina pasará días enteros resolviendo los pocos problemas que a su reino afectarán, y entonces destruirá su castillo para alejar a todos sus súbditos, sólo para estar un tiempo sola y pensar. Aún así, ella creerá que le debe más de lo que ha estado haciendo a sus padres, a su reino, y a la justicia que tan en alto habrá puesto en todos esos años, así que sólo se querrá acompañar de aquél que arregle su castillo con técnica burda y rapidez. El campesino claramente será el elegido y pasará días, tardes y noches enteras al lado de la reina, reparando su castillo helado, tallando hielo, llevando los trozos grandes a descongelar, trayendo piezas listas para insertarse, ajustando en la pared los pedazos con paciencia y lentitud, crispando los nervios de la reina y hundiéndola en incomodidad.

Ella se ajustará su tiara, y saldrá a la puerta principal de su castillo -en ese entonces rota- para anunciar a todo el que esté cerca de un reto poderoso: cualquiera que logre ganar el corazón de la reina tendrá también su reino. Su corazón será del campesino claramente, pero antes de eso, tres hombres llegarán para conquistarla.

El primer hombre, será un guerrero fuerte, cabalgando un corcel dorado. Desde la distancia ella lo verá, y conocerá sus intenciones antes de su cara. Ya cercano, el guerrero pedirá honores y vítores para llegar con lo que él creerá que son sus merecidas bienvenidas. La reina le negará el derecho, haciendo alusión a la convocatoria del concurso: tendrá que ganar su corazón, y la presentación no le servirá de mucho. Indignado, el caballero retrocederá, sólo para clavarle su espada a la reina justo en el corazón. Antes de que el filo atraviese por completo, la reina lo convertirá en polvo y soplará fuerte. Después de esto, notará que algo tintinea dentro de ella, y caerán piezas de su corazón al suelo, que fue rasgado por el guerrero. El campesino, único sirviente cercano, limpiará. El rostro de la reina se endurecerá.

El segundo hombre, será un mago inteligente, viajando a pie, acompañado de discípulos. Desde la distancia ella lo verá, pero no conocerá sus intenciones ni viéndole la cara. Ya cercano, el mago pedirá respeto y silencio para fabricar la magia sagrada con que arrebatará el corazón. La reina le negará el derecho, haciendo alusión a la convocatoria del concurso: tendrá que ganar su corazón, y el silencio no revelará nada nuevo. Indignado, el mago avanzará, para sustraer la vida a la reina y vaciar su corazón con poderosos hechizos. Antes de que pueda completar el ritual, la reina lo convertirá en agua y se disolverá entre las rendijas de su piso cristalino. Después de esto, notará que algo se empequeñece dentro de ella, y caerán capas de su corazón al suelo, que fue envejecido por el mago. El campesino, único sirviente cercano, limpiará. El rostro de la reina se endurecerá.

El tercer hombre, será un ladrón hábil, escondido entre las sombras, solitario y confiado. Ella no lo verá llegar, porque no tendrá ninguna intención con ella. Ya cercano, el ladrón la atravesará por la espalda con un puñal de fuego, sin pedir nada de la reina. Ella tomará por el cabello al ladrón, y lo congelará hasta convertirlo en una estatua más de su palacio. Después de esto, notará que algo se evapora dentro de ella, y por su nariz escaparán los últimos latidos de su corazón al cielo, que fue evaporado por el ladrón. El campesino, único sirviente cercano, limpiará. El rostro de la reina alcanzará su máxima dureza, y un rechazo al amor nacerá en el lugar donde antes hubo un corazón.

Como ya no habrá corazón, la reina cancelará el concurso. Paseará por su palacio, y enojada, comenzará a destruir de nuevo todas las partes ya reparadas, algunas incluso peor que al inicio. Terminada su destrucción, buscará al campesino, pero no estará en ningún lugar a la vista. Durante días irá de un rincón a otro del enorme palacio, sin éxito. Hasta encontrar, bajo el mismo trono, una puerta dando paso a cientos de escaleras bajo hielo.

Bajará, y en el fondo, el campesino maniobrará con una pinzas delicadas. No escuchará excusas, y la reina lo arrojará por los aires con una fría ventisca para revelar su proyecto: un corazón de hielo, transparente como el agua, perfectamente liso como un matraz, de todos los colores. Durante el tiempo que estuvo trabajando en el castillo, el campesino utilizó un gotero para ir colocando las gotas de agua, después esperaba un día a que se congelara, para poner la siguiente gota. La reina tomará al campesino entre sus brazos, y lo cuestionará a lo que irá respondiendo que desde el principio él supo que no podía ganar nunca el corazón de la reina, así que decidió hacerle uno para regalárselo, complementándolo con los pedazos, pellejos y vapor que se le escaparon -y lo que le daba el color tan vivo al cristal-.

Y el resto, será historia: la reina vivirá a los pies del campesino, que seguirá tratándola como su reina para siempre.

Felicidad, Dije, Magia

2014-10-07 14.58.54

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