#46: ¿De Dónde Viene La Risa?

El hombre sudaba frío. Eran los nervios de siempre, el programa de siempre. Oh sí, en el pasado el público no tenía tanto poder como ahora, no decidía si te volvías loco o si tenías que olfatear frijoles pasados o si te arrastrabas entre ojos de vaca. Luz roja, es decir, “al aire”.

El hombre sonrió y leía jovial lo que el apuntador mostraba. La vista fija en la cámara, confidencia, humor, el morbo que a la gente tanto le gustaba. Pronto salieron con sus botas de plástico, sus toneladas de maquillaje aquellas que el público llevaría por siempre en su mente, aunque fuera de los hombros para abajo. El hombre pensaba mucho, profundo, en el verdadero sentido del humor. ¿Qué era eso de entretener, de hacer reír? Con maestría, dirigía una dinámica recibiendo la cegadora luz verde del reflector, echando porras a los concursantes, anunciando productos, y la pregunta en su cabeza: ¿doy risa?

Cosa tan rara, el humor. Hace tiempo se preguntaba si era necesario la empresa de entretenimiento. De amenidades y distracción. ¿Qué no debería el hombre encontrar el humor y el contento en sus actos diarios? Y la tristeza, el dolor no permitido, subestimado. Su cara juvenil carcajeaba en el sillón mientras entrevistaba al artista de sonrisa plateada, removía sus hojas para encontrar la siguiente pregunta, y hacer como que escuchaba cuando sinceramente, ya nadie escuchaba. La televisión mexicana era un viejo vagabundo, gastando sus últimos ahorros en comprar pelotas para hacer malabares que no podía mantener. La vida mexicana un malabar, su muerte un suspiro enamorado.

Sintió una molestia en su ojo: la pequeña línea de luz láser del público, y otra línea más, y otra. Pronto el público expresó su descontento con cientos de puntos rojos sobre la piel del hombre. Sabía lo que seguía. Bueno, al menos le alcanzó para hacer sus malabares.

Se evaporó en una nube café, que fue aspirada por el ventilador. En segundos, un hombre con la misma cara, complexión, sonrisa y voz se sentó delante del micrófono para continuar la entrevista. Dijo una broma. Todos carcajearon. El sudor frío se le fue, y supo que tendría más tiempo de vida.

Siempre y cuando, complaciera.

Pierna, Jamaica, Perro

2014-10-07 14.55.25

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