#30: La Conciencia Vigilante

Septiembre 03, 1910

¡Es hilarante la coincidencia que nos ha brindado a la antesala del conocimiento, a usted y a mi, querido Roberto! Es decir, conocía de sus aproximaciones a lo inédito en cuestiones de radioactividad, y como desde hace poco se viene diciendo: “Si tiene a Roberto, tiene radiación” Oh, tan grato. Aún así, debo recordarle a usted que al seguir monitoreando las investigaciones desde su laboratorio, me extraña que antes no me haya usted contactado sobre sus vacaciones; vaya, lo hubiese acompañado a la agradable empresa. Me excuso de antemano si mi comentario carga impericia, pero he determinado que una pronta nota, un telegrama sensato, me habría ahorrado la molestia de levantar y desempolvar sus aparatos. ¡Ah, qué va! Sus razones ha de tener, y mil disculpas por mi intromisión, que yo como su eterna amistad, debo reservarme a su petición.

En fin, buen viaje. Guardo esta carta hasta que sepa a dónde enviarla, pues ya me conoce usted a mí y este embriagador pasatiempo de la producción de misivas. ¡No lo molesto más! No más.

Septiembre 05, 1910

No esperaba que su trabajo fuera tan fascinante Roberto. Justo hoy descubrí su cuarto de electromagnetismo, y las amenidades que brotan en soledad son fascinantes: ¡cuántas formas de aplicar las invisibles fuerzas al imán! Vaya que fue un día fabuloso, aunque la tarde trajo amargura cuando el rentero pidió su pago puntual. ¿Cuándo habrá de regresar usted Roberto? Asumo responsabilidad monetaria hasta que se digne a venir a dar un abrazo al viejo amigo de su infancia… Pero vendrá, ¿cierto?

Y otra cosa. Sé que le parecerá extraño, pero prometo que no intento llamarle con alardes sobrenaturales; escucho a ratos una respiración, encima de mí, en el tubo de ventilación. Mi imaginación, lo más probable, o algún pobre animal atrapado. ¿Usted qué cree?

Septiembre 06, 1910

Es posible que el reactor de la sala de atrás empiece a fallar. Comprendo ahora la presión a la que se ve sujeta usted, ¿ya miró lo rojas que están las flores hoy? No entiendo cómo es que cambian de tonalidad tan velozmente de un día para otro. Reorganicé sus tubos de ensayo, y leí unas notas pero las últimas que escribió prácticamente no hacen sentido, la línea argumentativa versa sobre hormigas bajo sus uñas y otras cosas imposibles. Me reduzco desde ahora y para los demás días que esté aquí a leer amenidades de mi literatura y no tocar sus rojas flores, rojísimas. Ni tampoco sus aparatos que me respiran al cuello.

¿Ya vio las flores? Son rojas.

Septiembre 08, 1910

Cerca de los átomos que puso en la repisa hay libros que no tienen por qué estar ahí. Todo se va, todo. Es imperativo que la risa no salga, y su rentero ya me toca la puerta cada tanto diciendo que sabe que estoy aquí y que tengo que pagar. ¿Cómo sabe con certeza que me encuentro aquí? ¿Cómo sé con certeza que usted lee mis cartas si antes no las paso por el campo electromagnético? Antes hay que cargarlo todo, antes de que sea demasiado tarde darle carga a todo, y me respira encima, me respira, todo el tiempo, jadea en mi oído, bufa en mi nuca, pero no hay nadie.

No hay nadie, sólo usted y yo, aquí.

Septiembre 08, 1910

Estoy detestando con inexorable derrota el patrón incómodo que mi canela se frota por ondas y ondas. Es razón de subir, razón de subir y descubrir, hervir, vivir, sufrir, morir. Subir al tubo de ventilación, y desde ahí vamos a ver. TODOS vamos a ver.

Septiembre ya

Aquí estoy. No hay nada. Me jadea en el oído no hay nada. ¿Qué jadea?

Siemprembre

Intentó tomar mis piernas señor Roberto. Me sostuvo por unos momentos y vi a la bestialidad, y el horror me regresó cordura. Ahora estoy juntando el reactor y el campo electromagnético, y pongo cientos de sus químicos y otras cosas. Cerrar todo, esa cosa se queda aquí. Pero cada vez es más difícil escribir, por los gases y siento mi mano.

Mi mano…

Tengo hormigas. Bajo las uñas.

Las cartas fueron halladas un tiempo después, y el lugar clausurado. Pero dicen que si te acercas lo suficiente, puedes escuchar una respiración rápida. Jadeante. Entrecortada. Casi como si fueran dos respiraciones.

Palabras para la próxima semana: Obra, Perlas, Cofre

2014-07-03 00.44.59

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